Los que siguen

viernes, 24 de agosto de 2012

¿Qué es el género?

Hoy quiero presentar un vídeo, en el que tres personas debaten sobre lo que es el género, en él participa María Jesús Izquierdo. Una gran investigadora en los temas de género y profesora de la UAB.

Lo mejor que podéis hacer es ver el vídeo! 

martes, 21 de agosto de 2012

Hacia una heroína que no enganche


La heroína y otras drogas no fueron creadas originalmente como sustancias recreativas. Eso es un invento de camellos modernos, que directamente buscan el negocio en los efectos psicotrópicos de las sustancias. En el siglo XIX, cuando comenzó la explotación sistemática de los opioides, la voluntad era buena: aprovechar las propiedades sedantes de estas sustancias. Pero esa intención se vio frustrada cuando se detectaron sus propiedades adictivas. Y, desde entonces, viven en la marginalidad. Hasta la morfina, la sustancia de la familia más empleada, sufre todavía de las reticencias de médicos y pacientes, que temen que se siga reclamando aunque no se necesite. Pero eso puede cambiar. Un experimento en ratas realizado por investigadores de la Universidad de Adelaida (Australia) y colegas de la de Colorado (EE UU) han descrito el mecanismo que hace que la respuesta cerebral ante estas moléculas sea tan exagerada. Y, con ello, han encontrado una posible alternativa. El trabajo lo ha publicado Journal of Neuroscience.

La clave del proceso está en el propio cerebro humano. Este tiene un mecanismo que se encarga de estimular las buenas acciones: el de recompensa. Su funcionamiento es sencillo. Cuando se sacia una necesidad básica (hambre, sed, dormir) se activa, y se produce una sustancia, la dopamina, que cuando llega a los receptores neuronales correspondientes causa placer. Es el mensaje de que el déficit correspondiente se ha cubierto.
¿Qué pasa con las drogas, desde el tabaco a la heroína? Pues que se produce dopamina a borbotones. El mensaje de placer se multiplica y, tras unas cuantas exposiciones, el cerebro vive en continuo estrés, con todos los receptores esperando el siguiente chute de dopamina. Cuando este no llega, el propio cerebro emite señales de auxilio, que se transforman en sensaciones negativas: es el síndrome de abstinencia.
En el caso de los opioides hay otro factor. Como se trata de sustancias que no tienen por qué llegar al cerebro, lo primero que sucede es que el organismo reacciona ante ellas generando anticuerpos, como si fueran un virus o cualquier otra amenaza. Esto debería ser el primer paso para desactivar la molécula invasora, destruyéndola y evitando sus efectos. Pero no sucede así. Lo que se ha demostrado ahora es que es precisamente la unión heroína-receptor del sistema inmune (en concreto, uno que se ha llamado TLR4) la que produce la sobreproducción de la dopamina, que es lo que lleva a la adicción.
Para comprobarlo, los investigadores han hecho dos ensayos. En el primero se usaron ratas a las que se hace adictas a la heroína. Eso es relativamente fácil: se les enseña que tocando determinada palanca reciben la inyección correspondiente. Y las ratas, que en tantas cosas se parecen a los humanos, se habitúan a la sustancia. Y se comportan de una manera parecida. Con este sistema de autoadministración de droga, los roedores encuentran una salida a su triste vida de bichos enjaulados. Entre darle a la palanca de comer y a la de drogarse, prefieren esta última.
La segunda parte del ensayo es introducir algo que anule la adicción. Y los investigadores utilizaron un clásico: un fármaco llamado naloxona. Este medicamento se utiliza habitualmente con fines terapéuticos para tratar la sobredosis de opiáceos, y se ha ensayado con otras adicciones, como la del alcohol. La novedad es que se ha visto es que se une a la heroína en el lugar de los anticuerpos. El resultado es que cuando el complejo droga-fármaco llega a las neuronas del circuito de recompensa, la respuesta queda muy atenuada. Tanto, que uno de los investigadores del trabajo, Mark Hutchinson, de la Facultad de Ciencias Médicas de Adelaida, afirma que produce una reacción “similar a la de la comida, el sexo y los abrazos”.
Traducido al comportamiento de las ratas, estas dejan de buscar desesperadamente la palanca de la droga, y activan con más frecuencia la de la comida o el agua (que se sepa, no han hecho para ellas palancas que les faciliten sexo o abrazos, que son otras de las actividades que estimulan el circuito de recompensa del cerebro).
La confirmación del papel del TLR4 en todo este proceso ha llegado por otra vía. Esta vez los actores indispensables han sido ratones modificados genéticamente, los llamados knock out. Esta expresión (el KO de los combates de boxeo) indica que se les ha desactivado un gen. En este caso, el encargado de producir el receptor TLR4. Repitiendo el proceso de las ratas, se vio que estos animales eran capaces de recibir heroína sin que esta les produjera más que una leve adicción.
Las aplicaciones del ensayo son varias. La primera, confirmar que la naloxona es una posibilidad para tratar adicciones. Hasta ahora se usa para tratar sobredosis (“reversión total o parcial de la depresión respiratoria inducida por narcóticos” y la del “recién nacido causada por administración de opioides a la madre”, dice el Vademécum).
La segunda, y más interesante para el conjunto de la población, es que permitiría recuperar un potente analgésico (la heroína) para su uso médico.
El hecho de que el fármaco que se ha utilizado ya esté en uso, aunque sea con otras indicaciones, es una ventaja en estos casos. Eso quiere decir que hay ya ensayos de seguridad hechos, y se sabe cuáles son las dosis aceptables en humanos y sus efectos adversos: “náuseas, vómitos, excitación, convulsiones, hipo e hipertensión, taquicardias, fibrilación ventricular y edema pulmonar”, según el Vademécum. Por eso los investigadores creen que podrán empezar ensayos con la sustancia en humanos en 18 meses.
 Artículo extraído de EL PAIS

domingo, 19 de agosto de 2012

¿Emociones negativas?


Ayer a la noche estuve viendo este interesante vídeo; como muchos sabéis me apasiona la psicología. Desde que inicié la carrera las asignaturas que más me han gustado están relacionadas con la fisiología, la biología, la farmacología, etc. Un nuevo área de interés para mi esta siendo la neuropsicología, me parece interesante y quiero aprender sobre ello.

Voy a rescatar tan solo unas breves palabras de Javier Tirapu hacia el final de la conferencia, que os recomiendo ver, a menudo a las emociones como la tristeza, el miedo, el asco, etc. se les ha llamado emociones negativas, sin embargo, ¿son realmente negativas? como bien sabemos no es así, se trata tan solo de emociones displacenteras, pero tan importantes para la supervivencia y el afrontamiento de la vida como las placenteras. Si bien es cierto que en muchos trastornos están implicadas las emociones displacenteras de una forma intensa y desadaptativa. 

Sin más que decir, os dejo el vídeo es largo pero merece la pena.

sábado, 7 de abril de 2012

Un día diferente...

Últimamente he pasado los días estudiando, trabajando, disfrutando de mi casa, etc. Hoy en mi segundo día de vacaciones, he hecho algo diferente.

El miércoles me dijeron que hoy iba a salir Angelina con los muchachos de CT a la ciudad, para que no pasaran los cinco días en la casa, para que pudieran hacer algo diferente, me pareció atractiva la idea y pregunte a ver si podía ir, y me dijeron que sí.

Hemos estado con 12 residentes y  terapeutas disfrutando de un día lluvioso, haciendo algo distinto, tanto para ellos que salen de la rutina como para mi que salgo de la mía, simplemente puedo decir que ha sido un día diferente.

Hoy he llegado a la conclusión de que quiero hacer algo de voluntariado, el día de hoy ha sido voluntario, estaba de vacaciones y he visto como las personas disfrutaban y yo he disfrutado, ver como personas agradecen tanto una pequeña ayuda me ha dado fuerza para un montón de tiempo, por ello sé que tarde o temprano, haré voluntariado.


sábado, 31 de marzo de 2012

Lucha por tus sueños

A veces en la vida, la gente de nuestro alrededor no quiere que crezcamos, mejorar como personas, profesionales, ser personas que logremos nuestros sueños, y ese camino nos apabullan, a veces sentimos que efectivamente el otro va a ganar, que no somos nada y que realmente no lo valemos...

PERO NO, no es así, valemos eso y mucho más, tan solo digo que QUIERO LUCHAR POR MIS SUEÑOS ¿Y TU?


jueves, 29 de marzo de 2012

Verónica trepa por encima de todo

Hace tiempo que no escribo sobre situaciones de la CT, y es que estando trabajando en otro horario hace que la interacción con el equipo sea de otra manera. No me gusta más, de hecho lo que es el trabajo me gusta menos, ya que no llevo grupos, me dedico a preparar el tabaco, medicación y luego en tiempo libre de los muchach@s estoy con ellos, a veces jugando a diferentes cosas, y otras en cambio, charlando, ayudando a pasar algún mal momento a alguien. La cercanía con los residentes en este momento es mucho más rica que en el otro horario, pero el llevar grupos me gustaba tanto que algo siento que me falta: No obstante, estoy más tranquila porque veo menos al equipo, no me juzgan (al menos en mi presencia) y no hace que me enfade por tantas cosas; estoy estudiando psicología y veo como muchas intervenciones que se hacen son inadecuadas, a veces no se les trata como sería debido.. pero esta entrada no es para hablar de eso.

Hoy otra vez he tenido una situación con una persona del equipo, bueno tenerla no la he tenido, pero me hubiera gustado decirle algo. Es una relativamente nueva persona en mi trabajo, se llama Verónica, y es una persona que habla mal de todo el mundo con Sandra para poder ir ascendiendo ella.

El viernes a las 15:50, me pide que le haga un favor, no esta bien atada la salida de un residente, y que le llame a su terapeuta para poder atarla bien, así lo hago, mientras me esta explicando la situación su terapeuta, yo voy hablando en alto para ver si le he entendido bien (no estoy en días ahora y hay detalles que pierdo), cuando me escucha una cosa, sale a decírsela al residente, mientras yo sigo hablando con la terapeuta, y me sigue comentando la situación, y toma otra decisión, pero le digo que no podemos cambiarla porque Verónica ya ha ido a decirle al residente y que cada cinco minutos cambiar es marear a la persona, con lo cual lo dejamos como al principio.

Tras haber atado con el residente y la terapeuta como saldría el fin de semana, tenía que llamar a los familiares, que me dijeron que no les gustaba eso de atar las cosas a ultima hora. Hasta aquí todo en orden.

Hoy mi compañera, con la que hable por teléfono, me dice que Verónica en la reunión ha dicho que ella dejó todo perfectamente atado y que la que me lié fui yo, mi compañera le ha contestado, pero me he enfadado, porque va diciendo mentiras para yo no conseguir pasar a días de nuevo, como que estoy mal, que no valgo, que si patín que si patatán, y luego se sacan estas cosas de la manga, me sabe fatal, 

Ante esta situación podría decir, en la próxima vez a Verónica le va a echar un cable el ·"tío Pepe" pero se que no es cierto, y además no seria adecuado porque la persona que saldría perjudicada sería, por un lado yo, por negarme a hacer algo, y en segundo lugar pero más importante, el residente.

Bueno, pues esta tarde las primeras horas, las he pasado enfadada con ganas de saltarle a la yugular, pero no lo he hecho.. no le he dicho nada, porque uno, decírselo a solas no vale para nada, y dos, porque delante de la gente no me sale, no soy de las que llaman la atención a alguien en público, así que he estado calladita, algún residente me ha dicho estas más sería, a lo que he contestado que si. Obviamente sin dar ningún tipo de explicación, simplemente que todos tenemos días buenos y días peores. Después de las primeras horas ya todo tranquilo y bien, he estado de cháchara con los residentes, volviendo la alegría a mi.

Tan solo diré que quiero seguir estudiando duro, para ver si puedo salir de ahí a una situación mejor, aunque se que eso será a la larga, y que me dará mucha pena dejar el trabajo, no puedo con el ambiente pero el trabajo en si me apasiona


Lo que he vivido esta tarde se llama IMPOTENCIA.

sábado, 3 de marzo de 2012

Patología dual

He visto hoy este vídeo, yo trabajo con drogodependientes desde hace 8 años. Y cada vez más nos llegan con patología dual, algunos casos son extremadamente graves, y tienen problemas de continuas recaídas como el caso de este vídeo.

Las familias tienden a estar muy "quemadas" como al inicio de este vídeo esta la madre de Guillermo, muchas veces es por la impotencia de no saber como actuar. Es cierto que en los casos más graves, las familias se encuentran totalmente desamparadas, los servicios de Rehabilitación Psicosocial no los admiten entre sus pacientes porque presentan consumo de drogas, y los centros de drogas, como una comunidad terapéutica por ejemplo, donde yo trabajo, a veces, no están preparados para tener algunas de las personas con estas patologías.


Donde yo trabajo están alrededor de 40 personas, a las noches solo trabaja una persona con los 40, de 17h a 21h nos quedamos 2 personas con 40 personas, hemos tenido casos en los que se han producido comportamientos autolíticos, no somos un centro preparado para coger ese tipo de situaciones con tan poco personal. 

No obstante tratamos de tenerlos, estar con ellos, se merecen una oportunidad, y dejando de consumir se pueden lograr mejoras, el tema es que el comportamiento en muchas ocasiones suele ser cíclico, como suele ser la propia enfermedad mental que tienen. Por lo que las recaídas, y vuelta atrás en los comportamientos suelen ser difíciles.

Unos casos con patología dual son más complicados que otros, en el tiempo trabajado, considero que los trastornos de personalidad, en especial trastorno límite de la personalidad, trastorno antisocial de la personalidad, ... son muchas veces los más complicados y sobre todo los peor entendidos, por la sociedad, muchas veces por la familia, y hasta incluso por los propios residentes en el propio tratamiento. Debido a que hay veces que los trastornos de personalidad no tienen signos de enfermedad mental evidentes, como pueden ser síntomas positivos y negativos en la esquizofrenia (que si son evidentes). Lo que hace que sus relaciones sociales sean mucho más complicadas y en la CT al menos suelen ser con los que más se enfadan el resto de los pacientes.


De todo esto se podría hablar mucho más y sobre todo con más profundidad, pero a estas horas, cuando llevaba tiempo sin escribir, he querido hacer tan solo una pequeña reflexión al respecto.
    
Patologia dual: Drogas y trastorno mental... por Raul Espert

sábado, 10 de diciembre de 2011

Qué es la esquizofrenia? Despejando el mito de los "asesinos psicóticos"

Hoy he estado estudiando la Psicofarmacologia de las psicosis y de la esquizofrenia, unos capítulos muy interesantes, es una enfermedad que puede ser muy incapacitante... y a mi me llama mucho la atención. En mis siete años trabajados con drogodependientes he podido conocer a varias personas con esquizofrenia, algunas personas con los síntomas positivos en pleno auge, y tener que ser llevadas a psiquiatría para su estabilización, por el sufrimiento que les acarreaban, al menos a algunas personas. Asimismo, he podido observar los síntomas negativos en distintas personas.... ver lo incapacitantes que pueden llegar a ser, y como la gente que no comprende lo que les pasa, a menudo, al menos en el entorno en el que yo trabajo, les llama vagos, etc.
El mito que existe alrededor de la esquizofrenia es importante, mucha gente lo asocia con las películas, con los asesinos en serie, los "locos" de toda la vida. Esto pasa en todos los grupos sociales, incluso entre los profesionales de la salud mental, si bien es cierto que cada vez esta idea se esta mitigando más. Con ánimo de aclarar un poquito más sobre la esquizofrenia, dejo el siguiente vídeo, espero que disfrutéis de él.

domingo, 4 de diciembre de 2011

La dijeron



Un día cualquiera en una ciudad cualquiera, de un país cualquiera...

Nació una niña preciosa, sus maravillosos ojos lo miraban todo con curiosidad...

Y cuando empezó a caminar por la ciudad la dijeron que para ser guapa había que llevar vestidos bonitos.Y dejo de sentirse guapa si no llevaba un lindo vestido...

Y la dijeron que cambiaba el color de su piel sería más guapa y la enseñaron a maquillarse, y dejó de sentirse guapa si no iba maquillada.

La dijeron que para ser guapa tenía que ser más alta y se puso... y sufrió... sus primeros tacones. Y se sentía bajita y enana si no llevaba tacones.

La dijeron que para ser guapa tenía que ser delgada. Y ya nunca pudo comer lo que le gustaba sin sentirse culpable.

Y la dijeron... que su pelo... y la dijeron... que su cintura... y la dijeron... que su pecho..

Hasta que aquella niña se sentía tan fea, que todos los días necesitaba hacer grandes sacrificios para sentirse un poco más guapa.

Y en esa inseguridad, dejo de moverse con armonía y elegancia.

Termino por estropearse la piel maquillándose a diario, destrozarse los pies, al llevar tacones muchas horas... desnutrirse, al mantenerse extremadamente delgada.

La habían enseñado a no quererse como era, a necesitar cientos de añadidos ortopédicos para ser digna de los demás, hasta que empezó a temer que los demás descubrieran como era ella en realidad...

Y sintiéndose fea se enamoro de un chico que la trataba como si ella no fuera digna de el.... y a ella... le pareció normal.

Y sintiéndose así.... fea... sin aceptarse a si misma... permitió que la maltrataran.

No olvides nunca... que la verdadera belleza es una actitud. Y que eres increiblemente preciosa.. cuando eres auténtica.

Diego Jiménez "El maltrato sutil" Un cuento sobre cómo la sociedad genera en la mujer una falta de autoestima que facilita el maltrato.


lunes, 18 de abril de 2011

Narcolepsia

¿Qué es la Narcolepsia?

La narcolepsia es un trastorno del sueño de origen neurológico. La principal característica de la narcolepsia es la excesiva somnolencia diurna. El paciente suele sentirse amodorrado, bien continuamente o en diferentes momentos del día.

A veces la somnolencia es tan repentina y tan intensa que se denomina "ataque de sueño". Algunas personas pueden tener varios ataques de sueño durante el día. Los ataques de sueño pueden durar desde pocos minutos a más de una hora.

Otros síntomas de la narcolepsia, que pueden o no aparecer en todos los pacientes, son:

Cataplejia: es la repentina y reversible disminución o pérdida total del tono muscular, habitualmente provocada por emociones intensas como la risa, el enfado o el miedo. El paciente permanece consciente durante la cataplejia.

Parálisis del sueño: es una incapacidad temporal para hablar o moverse cuando el paciente empieza el sueño, durante el sueño o cuando se despierta. Puede durar desde segundos a minutos.

Alucinaciones hipnagógicas: son experiencias muy difíciles de distinguir de la realidad y a menudo aterradoras, generalmente ocurren mientras la persona se queda dormida o al despertar. Entre los enfermos existen grandes variaciones en el desarrollo, gravedad y orden de aparición de los síntomas.


Narcolepsia (caso clinico) por raulespert

¿Es Frecuente la Narcolepsia?

La narcolepsia es más frecuente de lo que se piensa. Su incidencia en países occidentales se sitúa entre el 0.2 y 2.6 por 1000. Está tan extendida como la enfermedad de Parkinson o la esclerosis múltiple y es más frecuente que la fibrosis quística, aunque menos conocida.

¿Cómo se diagnostica la Narcolepsia?

El diagnóstico es relativamente fácil cuando todos los síntomas de la narcolepsia aparecen, pero si solo se presentan ataques de sueño y la cataplejia es suave o no ocurre, el diagnóstico es más difícil y a veces puede ser confundido con otros desórdenes.

Teniendo en cuenta que el diagnóstico de la narcolepsia se retrasa a menudo muchos años, es muy importante que el médico de atención primaria posea un actualizado conocimiento sobre los trastornos del sueño y así mismo que el paciente le proporcione una adecuada información sobre sus síntomas. El médico especialista realizará el registro poligráfico del sueño del paciente, el Test de Latencia Múltiple del Sueño y también pueden ser realizadas pruebas inmunogenéticas.

¿Cómo se trata la Narcolepsia?

Aunque no existe cura para la narcolepsia, su tratamiento intenta controlar los síntomas que condicionan la vida familiar, social, laboral o escolar del paciente. El tratamiento es individualizado, depende de la gravedad de los síntomas y de las características del paciente. Así como los síntomas de la narcolepsia varían de una persona a otra, la respuesta a la medicación también varía.

Tanto las medicinas que el médico recete como el estilo de vida del paciente son muy importantes. El principal tratamiento para el exceso de sueño son los estimulantes del sistema nervioso central. Para la cataplejia y otros síntomas relacionados con el sueño REM, se recetan antidepresivos.

Un programa de siestas cortas durante el día ayudan a controlar el sueño diurno, aunque estas no debe reemplazar el sueño nocturno.

La comunicación fluida entre el médico, el paciente su familia sobre la respuesta al tratamiento es necesaria para alcanzar y mantener el control de los síntomas, así como para evitar o reducir los efectos secundarios del tratamiento.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Plataforma por el Reconocimiento Sanitario del Psicólogo Generalista (recogida de firmas de apoyo y/o adhesión)

Nos hemos propuesto conseguir que los diferentes Ministerios españoles de Educación y de Sanidad atiendan nuestra petición de que la Psicología adquiera el Reconocimiento Sanitario  

 
HOJA PARA RECOGIDA DE FIRMAS

Se puede acceder a la hoja para recogida de firmas enhttp://bit.ly/dJUpvg

Por favor. pasadla a cualquier persona o grupo que pueda encontrarse sensibilizado.

En Madrid, a falta de otras direcciones postales que puedan recibirlas, las hojas cumplimentadas se pueden enviar a:

Plataforma por el Reconocimiento Sanitario del Psicólogo Generalista
Alfredo Herranz Sanz
Avda. Condesa de Chinchón nº 89, Ch. (calle particular)
Boadilla del Monte
28660 - Madrid

También se pueden recibir, escaneadas, en el correo de la Plataforma:
psicologiasanitaria@gmail.com
 
 

Plataforma por el Reconocimiento Sanitario del Psicólogo Generalista (recogida de firmas de apoyo y/o adhesión)

 

 

Estimada señora Ministra de Sanidad: 
 
Nos dirigimos a usted con el propósito de solicitarle que ponga todos los medios a su alcance para acabar con la injusticia y la problemática actual al respecto de la Psicología Sanitaria en España. 
 
En España no está reconocida ni regulada profesionalmente la figura del Psicólogo Sanitario Generalista, ni para los nuevos licenciados ni para aquellos psicólogos que, ejerciendo su labor clínica desde hace años, pasaron a encontrarse en situación de vacío legal a finales de 2003 (desde la entrada en vigor de la Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias). 
 
Desde que se estableciera en España el sistema de formación en Psicología Clínica mediante rotación hospitalaria (1993), y se regulara la exclusividad de esa vía para la obtención del título de Especialista (1998), el Ministerio de Sanidad y Consumo ha convocado, hasta la fecha, una media de 82 plazas anuales a las que poder acceder mediante el sistema de oposición libre. Puesto que algunos de los psicólogos que obtuvieron plaza continúan en período de formación, se limita a un millar el número de profesionales que han obtenido el reconocimiento legal para ejercer en el ámbito sanitario. 
 
A la cifra indicada sólo se podría sumar la de aquellos psicólogos que obtuvieron (a partir de 2003) la homologación de su título durante el limitado tiempo en el que se pudo solicitar (según lo regulado en Real Decreto). Hay que tener presente, sin embargo, que una gran mayoría de los psicólogos homologados desarrollan su ejercicio profesional en la Administración Pública y en la docencia, no en la práctica clínica. 
 
Podemos afirmar, en consecuencia con lo anterior, que poco más de mil psicólogos deberían asumir, si lo legislado se llevara radicalmente a término, la responsabilidad de atender las necesidades no farmacológicas que, en salud mental, presenta la totalidad de la sociedad española. 
 
Esta problemática guarda un evidente paralelismo con la que vivió en su día el colectivo médico, y para la que, ya en 1998, se regularon soluciones suficientemente satisfactorias. 
 
Es decir, ya se han arbitrado soluciones para situaciones análogas a la nuestra. 
 
Es por esto que le rogamos encarecidamente, por un lado, que considere nuestra petición, y, por otro, que interceda ante su homólogo, el señor Ministro de Educación, para que se reconozca y se regule la figura del Psicólogo Sanitario Generalista, estableciendo las vías oportunas de acceso tanto para los nuevos licenciados, y los estudiantes, como para aquellos profesionales que, en concordancia con la legislación actual, podrían verse obligados a abandonar sus puestos de trabajo. 
 
Atentamente, 
 
Plataforma por el RECONOCIMIENTO SANITARIO DEL PSICÓLOGO GENERALISTA 
 
 
Para la recogida de firmas el siguiente enlace:
 
https://spreadsheets.google.com/viewform?formkey=dHh1b1ZyWjNYS0ZqZmFZZ01KV2Y4clE6MQ
 

martes, 30 de noviembre de 2010

No falla la mente, sino el cerebro

Los expertos modifican el enfoque de la esquizofrenia, que cambia de dolencia psiquiátrica a neurológica

Hoy en día, la esquizofrenia es una enfermedad crónica que afecta a un 1% de la población, incapacitando a más de dos tercios de los afectados. Se diagnostica tarde, cuando aparecen ya las alucinaciones y los delirios, en una etapa en la que cualquier intervención tiene como objetivo primordial evitar que los brotes psicóticos se repitan. Pero algún día podrá diagnosticarse antes. Aunque las causas continúan siendo inciertas, hoy ya se sabe que el enfoque de la enfermedad debe cambiar. Tiene mucho que ver con un mal desarrollo de algunas partes del cerebro que ya se podría observar en la infancia. Aunque hay una predisposición genética, para que el daño se active tienen un papel crucial el entorno. La prevención también pasa por evitar los maltratos infantiles, el estrés o el consumo de drogas. Así lo indica un amplio informe publicado por Nature. Si hubiese manera de ver estos daños desde la infancia y evitarlos, se podría dejar a la enfermedad en un estado latente y evitar sus devastadores efectos.¿Cómo se tratará la esquizofrenia en 2030? Nature se ha lanzado a aventurar cómo este nuevo enfoque cambiará el abordaje de la enfermedad de aquí a dos décadas. "Nos estamos aproximando a la enfermedad como un desorden en el neurodesarrollo, con las psicosis como un estadio tardío de la enfermedad que se puede prevenir", subraya Thomas Insel, del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, que participa en el amplio informe que, además, lanza predicciones "basadas más en la esperanza", reconoce Insel.

Actualmente, la esquizofrenia acostumbra a detectarse en la adolescencia o en adultos jóvenes. El mayor número de casos aparece entre los 18 y los 25 años, cuando el córtex prefrontal aún se encuentra en desarrollo. En la mayoría de casos se detecta cuando aparecen las alucinaciones y los delirios. Es decir, de una tercera etapa. Antes, los investigadores afirman que se pasa por dos estadios. Se han observado alteraciones ya en niños. A los nueve años, ya se pueden ver fallos en algunos circuitos cerebrales. También se empiezan a encontrar alteraciones en la materia gris. Luego vendría la etapa que los especialistas denominan como prodrómica, con alteraciones conductuales asociadas al daño neurológico. En definitiva, conforme avanza la enfermedad va disminuyendo el volumen del cerebro, la materia blanca, la materia gris y la conectividad entre neuronas, es decir, que se pierden circuitos neuronales.Posiblemente, si estos daños se detectasen a tiempo se podría prevenir la evolución de la enfermedad que hoy en día conduce irremisiblemente al estadio de psicosis. Así dejaría de ser una enfermedad crónica para dos tercios de los afectados. Pero en la práctica, ¿cómo podrían los médicos detectar estos cambios en el cerebro en etapas más tempranas? ¿Quiénes serían candidatos a un cribado? Los expertos no se ponen de acuerdo sobre la conveniencia de realizar campañas de detección precoz, dado el peligro de falsos positivos y que todavía no existe un tratamiento preventivo eficaz. Además, aún es necesario desarrollar nuevas técnicas de imagen para explorar el cerebro, sus circuitos cerebrales y su metabolismo. Y nuevos criterios para decidir a qué personas se les debería practicar una posible criba preventiva. Uno de ellos sería posiblemente la predisposición genética.El 80% de los individuos que desarrollan la enfermedad cuentan con un pariente directo que la padece. Pero conseguir tests que determinen con certeza el riesgo genético será complicado porque las posibilidades combinatorias son muchas. Los genes que se han caracterizado (se han asociado 43 genes al desorden) intervienen, de forma más o menos directa, en el desarrollo del cerebro: en la proliferación de neuronas, su migración o la formación de sinapsis.El año pasado la revista Nature publicaba los resultados de tres consorcios internacionales que desvelaban algunas de las claves genéticas de la enfermedad. España participa en un consorcio liderado por Islandia y que trabaja con la información genética de 50.000 personas de 13 países europeos. Estos estudios han permitido determinar, entre otros, el importante papel de una región de los cromosomas 6, 11 y 18. También han detectado genes comunes entre la esquizofrenia y el trastorno bipolar.La implicación de tantas variantes genéticas podría indicar que, en última instancia, en cada persona el desarrollo de la esquizofrenia acaba dependiendo de distintos procesos patológicos o vitales. Las zonas del cromosoma 6 involucradas en la esquizofrenia están relacionadas con el desarrollo del sistema inmune, lo que para los científicos corrobora la importancia del ambiente en la aparición de la enfermedad.Teniendo en cuenta la complejidad de la enfermedad, el desarrollo de tests genéticos fiables aún está lejos. "Es una enfermedad compleja, que no vamos a poder explicar con la genética mendeliana", aclara Celso Arango, director del CIBER de salud mental y especialista del hospital Gregorio Marañón de Madrid que participa en uno de estos consorcios.Pero la genética solo explica una parte de la enfermedad. Así lo indican las investigaciones realizadas con parejas de gemelos idénticos, que comparten el 99% de su información genética, en las que uno desarrolla la enfermedad y otro no. Los acontecimientos ambientales que hacen que el engranaje genético se active o no podrían tener lugar incluso en el vientre materno. "Hay evidencias claras de que ya en el segundo trimestre de embarazo puede haber agresiones neurotóxicas, desde infecciones virales que sufra la madre, como la propia gripe, o el consumo de drogas", explica Miguel Bernardo, director del programa de esquizofrenia del hospital Clínic de Barcelona. En algunos estudios en países nórdicos se ha visto que entre 20 y 22 años después de haber vivido una epidemia de gripe se ha dado un pico de la enfermedad, argumenta Bernardo. "Se trata de un momento crucial, cuando se produce la migración de las neuronas, cuando se configura el Sistema Nervioso Central". Arango incluso apunta a riesgos asociados con la edad de los padres. "A partir de los 40 años, hay mutaciones en los espermatozoides que podrían influir".

Las complicaciones obstétricas durante el parto que hacen que llegue menos oxígeno al cerebro del bebé también pueden condicionar el neurodesarrollo y añadir una vulnerabilidad ante la enfermedad. Sufrir maltratos durante la infancia o crecer en un ambiente hostil también predispone. A otras edades, múltiples estudios apuntan como elementos desencadenantes el consumo de cannabis, el estrés y otras agresiones psicológicas. "También se ha visto que la inmigración o vivir en la ciudad o en el campo pueden ser desencadenantes", afirma Celso Arango. "Ahora, con la genética y el ambiente tenemos que elaborar mapas de riesgo", añade el especialista.En la búsqueda de señales que permitan un diagnóstico precoz, hay investigaciones que apuntan a la necesidad de abrir bien los ojos ante algunos desórdenes comportamentales que podrían ser la primera señal visible de las alteraciones biológicas. Así lo indica un estudio realizado en Copenhague, en el que se ha seguido a personas desde que nacieron hasta los 45 años. Se detectó que los adultos con esquizofrenia, durante su primer año de vida ya habían mostrado un retraso en los hitos psicomotrices que se supone que ha de ir completando un bebé. Durante su infancia, ya se aprecia una psicomotricidad más tosca y cierta insociabilidad. En la adolescencia, desórdenes emocionales, falta de motivación y pocas habilidades sociales. 
En definitiva, síntomas difíciles de distinguir en una época de la vida por definición inestable. Así pues, los expertos coinciden en que es necesario afinar más. Bernardo explica que en el Clínic se está llevando de forma experimental un programa de detección precoz con niños y adolescentes, "con una carga genética, con familiares de primer grado, o que se ha detectado en su personalidad comportamientos destructivos".Con la nueva orientación de la enfermedad, habrá que investigar para conseguir nuevos medicamentos. "Habrá que hacer todo lo posible para conseguir que el cerebro madure de la mejor manera", apunta Arango. El arsenal terapéutico actual permite inhibir las alucinaciones y delirios. Es decir, intervenir en el estadio 3 de la enfermedad, con el objetivo de que al menos no se repitan las crisis y no se cronifique. Actúan sobre neurotransmisores como la dopamina (que se sabe que se encuentra en exceso) y los receptores GABA. Pero no corrigen los problemas estructurales del cerebro. Las farmacéuticas están buscando nuevas dianas terapéuticas, aunque aún no hay resultados.Iniciar el tratamiento después de los brotes también supone que el paciente haya entrado en una pérdida neuronal que se traduce en déficits cognitivos, como pérdida de memoria, dificultades para mantener la atención y solventar problemas. 

Por eso, los expertos apuntan a que también sería necesario desarrollar fármacos que mejorasen las aptitudes cognitivas. Se suman otras patologías, relacionadas de forma indirecta con la enfermedad y la medicación, como los eventos cardiorespiratorios, o la obesidad, que afecta a casi la mitad de las personas con esquizofrenia. De hecho, algunos estudios indican que la esperanza de vida del paciente esquizofrénico es considerablemente menor: una media de 56 años.

Artículo del 29 de Noviembre en "El País"

sábado, 27 de noviembre de 2010

Pastillas contra el dolor ajeno....

Médicos Sin Fronteras (MSF) ha puesto en marcha una campaña solidaria en la que'recetan' pastillas contra el dolor ajeno.
Las 
'Pastillas contra el dolor ajeno' se venderán en las farmacias. Son caramelos de menta que se presentan en un envase de 6 unidades, una por cada enfermedad olvidada. Los fondos de esta acción se destinarán a financiar proyectos de MSF de tratamiento de enfermedades. Con un sencillo gesto y deforma muy accesible, con tan sólo 1 euro podemos contribuir a mejorar la vida de miles de enfermos olvidados.
El objetivo de MSF es que estas cajitas simbólicas se conviertan pronto en el medicamento más vendido de España, para lo que cuentan con el apoyo y la complicidad solidaria de los farmacéuticos, distribuidores y la sociedad civil en general. MSF se preguntan: "¿No estaría bien que, nosotros que tenemos medicamentos para todo, pudiésemos tomarnos una pastilla-caramelo que ayudara a calmar el dolor de los que no tienen acceso a los tratamientos que pueden curar o paliar enfermedades olvidadas como el Kala azar, la tuberculosis, la malaria, el Chagas, la enfermedad del sueño o el Sida infantil?...". Dejo aquí el spot publicitario donde su protagonista es el tristemente fallecido Luis Garcia Berlanga




jueves, 2 de septiembre de 2010

Trabajo, situaciones y anécdotas

Sandra en la CT ha vuelto a las mismas a ridiculizar a la gente que trabajamos y a algunos de los usuarios cuando estos no son de su beneplácito; esto es entre otras cosas lo que me llevo hace ya casi dos años a aquel accidente cerebrovascular por no poner los límites necesarios para hacer mi hueco en el trabajo, estas ante ella y te pone en evidencia delante de todo el mundo en vez de hablar contigo en individual, además lo hace de forma tajante y dañina...

De todas formas yo me encuentro más fuerte que nunca...y creo que podré afrontar esa situación cuando vuelva a mi jornada normal, que pensaba ayer que quizá no volvería a la CT sino que empezaría en un programa ambulatorio porque sabía que habían despedido a una persona, sin embargo esa sensación entre alegría y miedo me ha desaparecido cuando hoy me han comentado que probablemente otra persona se reincorpore de la excedencia y que ya le van a pasar los casos...

Por solicitar que no quede, yo el lunes mismo hablaré con la dirección para ver si es posible, sería un cambio total, de trabajar con grupos a trabajar de manera individual con los drogodependientes que acuden al programa ambulatorio, me entra miedo y a veces pienso, ¿seré capaz? y otras lo afirmo,.... se que la metodología cambiará totalmente, pero es que trabajar con un grupo de psicólogos tan bueno como el de ese programa me apetecía mucho...

En realidad lo llevo solicitando dos años pero parece ser que no va a llegar el momento y voy a tener que afrontar mis "fantasmas" más no me importa, se que ahora soy capaz de decirle a la persona lo que pienso, de no quedarme callada, quizá en momentos puede que cuando vuelva a la jornada normal, se me escape algún chillido, y es lo que más quisiera evitar... me tratan de impulsiva y a veces en la reunión sobre todo hace seis años cuando empecé a trabajar así era... pero cuanto le gusta recordarte constantemente que has tenido esa dificultad, y aunque el momento no sea el mismo, cuando no estoy como todos los días viene la afirmación, ya estas otra vez como antes: No señora no, no estoy como antes, con los usuarios jamas me he puesto impulsiva tengo una forma seria de hablar pero cuando me conocen mejor ven que no provoco tanto "miedo" como podría parecer sin establecer el vinculo necesario para el trabajo. Eso es lo que le conteste el otro día a Sandra, no es la impulsividad lo que me esta volviendo, si el otro día salté, pero un usuario se metió muy violentamente contra mi persona y si me salió el defenderme... a todos nos pasa alguna vez, pero no me compares esto con la situación de hace 5 años.

Entonces vienen las afirmaciones te estas sintiendo inferior por trabajar de tarde con gente que lleva menos años que tu trabajando... No señorita no, me veo inferior, en los momentos que me he visto mal en mi vuelta al trabajo han sido cuando me han hecho hacer intervenciones con muchachos que no conozco lo suficiente para poder devolverles adecuadamente... y ella: si pero eso te pasa con Rober y con Jou que llevan menos tiempo que tu. Que no... que me pasa igual contigo, con Laura y con Javier, el tema es que al no trabajar más que de tardes en menos intervención no tengo tantos conocimientos sobre sus situaciones...

Bueno, por lo menos se lo dejé claro y no me dejé apabullar por sus comentarios como antiguamente, aunque bien es cierto que en esta ocasión me los hizo de forma suave, a solas y hablando tranquilamente, el tema es que cuando vuelva al equipo de día me hará lo mismo o más con un tono mucho más tajante y delante de ocho personas, de tal forma que te sientes un diminuto, y si estallas mal....
Bueno, para terminar una anécdota de CT: Una chica de 30 años se rompió el pie este fin de semana y ayer le pusieron la escayola... no había llevado nunca así que pensó: voy a probar si se rompe, se sentó en una silla y se dedico a
dar patadas con el talón contra el suelo hasta que rompió la escayola... así que hoy un compañero ha tenido que ir con el al Centro de Salud a que le pusieran de nuevo y que paso... que para explicarle lo que le había pasado ha vuelto a repetir la jugada, jajaj el compañero tenía que aguantar la risa por el comportamiento de la chica y por las caras de asombro del Doctor.

miércoles, 11 de agosto de 2010

El caso de una madre con una hija con Trastorno Límite de la Personalidad

"Fui una madre maltratada" (extraído de El Mundo)
No quiere revelar su identidad por vergüenza, pero accede a contar su historia bajo un nombre falso: Violeta. Durante 6 años, esta mujer paraguaya fue víctima de maltrato a manos de su hija adolescente: gritos,insultos, golpes e incluso lesiones sumieron a toda la familia en un infierno que muchos no comprendían. Tras pasar por varios psiquiatras, su hija, Elena, fue diagnosticada con un trastorno límite de personalidad.
Pasaba del cielo al infierno en un solo día”, explica Violeta, “había momentos en que era tiernísima y amorosa conmigo, y no quería separarse de mi, y de pronto, tenía un brote y me pegaba, delante de sus hermanos pequeños. Para mi fue terrible, un horror, porque yo me sentía una madre maltratada.” Esa fue la peor etapa que relata Violeta de la relación que tuvo con su hija Elena durante 6 largos años de su vida. Madre de 3 hijos, Violeta quedó sola al cargo de ellos cuando todavía era joven, puesto que se divorció de su marido. Este se marchó a vivir al extranjero, y una vez al año volvía a Paraguay para ver a sus hijos. “Cuando volvía quería resolver en un día todo lo que no arregló en un año, entonces pegaba a los niños con el cinturón, y les pegaba mal”, explica. Violeta cree que esos episodios fueron un semillero para lo que luego aconteció.
Mujer trabajadora, Violeta pasaba mucho tiempo fuera de casa, y dejaba sus hijos con una criada que se hacía cargo de ellos. A los 4 años, su hija le hizo una confesión: “Me dijo que un tío de mi ex marido le tocaba la vagina, y yo, que sufrí lo mismo a su misma edad, puse medidas para evitarlo, y le dije a la criada que no permitiera que el tío estuviera a solas con mi hija”. El presunto abusador negó rotundamente la agresión, y Violeta se quedó con la duda que todo hubiera sido fruto de la fantasía de Elena. “A esa edad era mucho de mentir, explica, y por ello no tomó más cartas en el asunto.
Elena fue creciendo, ejerciendo el papel de hermana mayor con mano dura. “Como yo estaba todo el día fuera de casa trabajando, ella quería ser la mamá de mis otros dos hijos y cuando no la obedecían los pegaba, como hacía su padre”, explica Violeta. La situación familiar se complicó cuando la niña entró en la pubertad. A los 13 años, cayó en la bulimia, un trastorno en la conducta alimentaria que la llevaba a comer compulsivamente y luego a vomitar. El origen de esta enfermedad es nervioso y sus afectadas, mayoritariamente mujeres, sienten una profunda insatisfacción con ellas mismas, lo cual las lleva a autolesionarse de esta manera, con el objetivo de adelgazar.
Elena le contó a su madre lo que hacía a escondidas y Violeta, que en ese momento pasaba por dificultades económicas, pidió ayuda al padre de la criatura para internarla en un centro especializado. Él le negó el apoyo y Violeta, desesperada, tomó una determinación: dejar a sus hijos con una empleada doméstica y marcharse a España a buscar trabajo. “Un amigo nos comentó que en España podrían atender a mi hija gratuitamente si yo encontraba trabajo, así que sin nada seguro, dejé a mis 3 hijos en Paraguay y me marché a España”, relata.
Esos fueron 3 meses muy duros. Nadie contrataba a Violeta a pesar de su formación universitaria y de su dilatada experiencia como trabajadora en una oficina, así que al cabo de dos meses y medio, tomó lo único que se le ofreció: cuidar de una señora de 95 años. “Todos los días hablaba con mis hijos y los 4 llorábamos porque ellos se sentían abandonados, y yo me sentía muy mal por tener que dejarlos con gente extraña, pero ¡quería algo mejor para ellos!”- se justifica. “Luego me di cuenta que mi viaje a España fue apresurado, y que no era el momento de irme”, cuenta arrepentida.
Una última conversación telefónica con su hija le hizo tomar la decisión de regresar: “Mi hija me contó que estaba tomando unas pastillas para adelgazar, y que le habían provocado un paro cardíaco”, explica. ¿De dónde sacó las pastillas? Del cuarto de baño de su madre. Violeta las había comprado años atrás por indicación médica, como tratamiento preoperatorio para realizarse una reducción de grasa abdominal. Sin embargo, dejó de tomarlas repentinamente cuando supo que las pastillas eran anfetaminas, y éstas quedaron olvidadas en un cajón hasta que Elena las rescató. Obsesionada con el peso, Elena aumentó la dosis diaria y pasó de tomar una pastilla al día a tomar 5, 6 y hasta 7.
Alarmada, Violeta volvió a Paraguay, y ya en casa notó que su hija había cambiado. “Estaba muy acelerada. Ella antes era muy dócil pero se había vuelto muy agresiva y altanera”, recuerda. Preocupados, con su ex marido llevaron a su hija al psiquiatra, donde le diagnosticaron un síndrome bipolar, un trastorno que combina episodios de depresión con otros de euforia desproporcionada. Con el fin de equilibrar su estado anímico, le recetaron medicación y le prohibieron tomar más anfetaminas.
Elena, enferma de bulimia, trató por todos los medios de continuar con las pastillas que la adelgazaban, hasta que su madre la descubrió. Sin pensarlo dos veces, tiró por el retrete todas las anfetaminas escondidas, y Elena, cuando lo supo, montó en cólera y descargó toda su rabia contra su madre: “Me empezó a hacer reproches, me echaba en cara que la hubiera abandonado cuando me fui a España a trabajar, sin darse cuenta que yo lo había hecho por ella, y me acusó de no haberla protegido cuando el tío abusó de ella a los 4 años”. La recriminación dio paso a los insultos, y estos a la violencia. Violeta nunca hubiera sospechado lo que pasó: “Se puso hecha una furia, agarró una botella, la rompió y ¡me atacó! Me quedé tan asustada, ¡parecía poseída!”, explica enseñándome una de las cicatrices que le quedaron en el brazo.
Violeta, desesperada y presa del pánico, huyó de su hogar llena de cortes y sangrando, y tras reunirse con sus dos hijos menores, que afortunadamente no estaban en casa, fue a poner una denuncia por la agresión. Elena se quedó sola en el domicilio fuera de sí, rompiendo todo lo que encontraba a su alcance. Cuando ya no le sirvieron los objetos, trató de quitarse la vida. 3 patrullas de policía se presentaron en su casa a tiempo y se llevaron a la adolescente a un centro psiquiátrico para hacerle una evaluación.
Después de abandonar el centro de salud mental, Elena se fue a vivir con su padre, pero al cabo de poco tiempo se escapó de allí y anduvo deambulando sola por la ciudad durante 2 o 3 meses, durmiendo en casa de amigos, y sin mantener comunicación con su madre. Poco a poco, sin embargo, Elena fue reapareciendo por casa, hasta que al final se reconcilió con su madre y regresó al hogar. Con ello, también volvieron las agresiones. “Ella manipulaba mucho las cosas, y por ejemplo, si me pedía unos zapatos y yo no podía pagárselos, me pegaba a mi y pegaba a sus hermanos”, recuerda.
Cualquier escusa era válida para dar rienda suelta a sus reproches, que eran la tónica constante durante los ataques de Elena contra su madre. “Me acusaba de no haberla protegido nunca, de haberla abandonado durante la niñez. Me contó que además de los abusos que sufrió por parte del tío, también fue víctima de un profesor de órgano, que según ella la obligaba a besarle el miembro.Pero yo no creo en absoluto que eso sea cierto, porque nunca estuvo sola en esas clases, siempre estaban sus hermanos”, opina escéptica Violeta.
Las agresiones fueron en aumento, hasta llegar a su punto álgido cuando Elena se quedó embarazada a los 15 años. Su cuerpo empezó a cambiar y con ello, los golpes se hicieron más frecuentes. “Yo entendía que mi hija estaba sufriendo mucho porque ella era bulímica y rechazaba su cuerpo, y con el embarazo, su barriga iba creciendo mucho”, explica. Elena se volvió tiránica: “Yo tenía que cocinar cuando ella quería, y lo que ella quería. Si ella lo ordenaba tenía que endeudarme … fue un infierno porque durante los 9 meses de embarazo me pegaba todos los días de mi vida, me insultaba y me trataba como si fuera inútil”, cuenta. “Ella me acusaba de tener un carácter débil y de tener que pensar por las dos”, añade. Sin embargo, después de un episodio violento, Elena se volvía todo dulzura, se mostraba muy cariñosa con su madre y no quería separarse de ella.
Tras pasar por varios psiquiatras, Elena fue finalmente diagnosticada con un trastorno límite de personalidad. Las personas afectadas muestran una gran inestabilidad emocional, pasando en un mismo día por distintos episodios de euforia, irritabilidad o ansiedad, así como arranques de ira descontrolada y tienen sentimientos frecuentes de vacío o inutilidad. Otros de los síntomas de carecer impulsivo son los comportamientos de automutilación, y el abuso de sustancias. En cuanto a sus relaciones interpersonales, pueden realizar esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginario y pueden presentar pensamientos paranoicos transitorios.
Elena intentó suicidarse en varias ocasiones y durante esos años fue presa de la adicción al alcohol y a la cocaína, así como a las anfetaminas. Además, como muchos de los afectados, fue víctima de un trastorno alimentario y refirió, como el 70% de las personas con TLP, abusos sexuales durante la niñez. Su enfermedad mental hizo que Violeta aguantara el maltrato durante 6 años. La hija dominaba la situación y la madre, moralmente destrozada, no encontraba salida. “Yo trataba de pensar que sólo era una parte suya la que me agredía, pero mucha gente me decía que era yo la que malcriaba a mis hijos”, comenta.
Violeta se encontraba entre la espada y la pared, y su gran preocupación eran sus dos hijos menores: “Si yo trataba de atajar a mi hija cuando me pegaba se enfurecía más, por eso dejaba que descargara su rabia contra mi, por miedo a que lo hiciera con sus hermanos”, explica. Sin embargo, ellos sufrían también presenciando los ataques de su hermana, hasta que llegaron a la adolescencia y quisieron poner fin a la situación. “Si te vuelve a pegar, la pegaremos nosotros a ella”, le advirtieron.
Fue así como Violeta encontró la fuerza para escapar de casa. Se marchó con sus dos hijos y dejó a Elena sola, bajo vigilancia de otros familiares, que se habían hecho cargo del nieto que ya contaba con 5 años. “No me sentí culpable, me sentí bien y creo que fue lo más sano, porque ella tuvo que valerse por ella misma y empezar a trabajar. Maduró mucho y empezó a respetarme”, explica.
La separación duró 7 meses, y esta vez la reconciliación no llegó hasta que Violeta estableció unas normas inquebrantables en su casa: Ella sería la madre y se terminaría la violencia. Elena accedió y la situación se normalizó.
Ahora que hace 3 años que conviven sin agresiones físicas, Violeta se responsabiliza de una parte de lo que sufrió: “Una de mis equivocaciones más grandes fue la falta de marcar límites porque yo no sé hacerlo. Como a mi tampoco me marcaron límites, me era muy difícil castigar a mis hijos y mantener mi palabra”, dice. La enfermedad y el mal ejemplo de un padre maltratador seguramente hicieron el resto.
Elena ahora trabaja y ha logrado mayor estabilidad emocional, y violeta se enorgullece de ello. Ya no tiene miedo a más agresiones, pero le produce mucho dolor recordar todo lo que pasó. “Muchas veces uno no quiere asumir los problemas de los hijos, y no quiere ver que tiene problemas con las drogas o lo que sea, y trata de ignorarlos o desviar la atención” opina. Por ello, pese a no querer mostrar su rostro ni su verdadero nombre, quiere contar su historia para que otras familias que conviven con esta enfermedad mental, sepan que no son los únicos, y encuentren la fuerza para buscar una salida.