
AL MAL TIEMPO, MALA CARA
Hay que considerar las emociones como estados internos y externos al mismo tiempo, ya que uno de los mayores problemas es la disonancia entre el estado emocional interno y externo, entre lo que se siente y lo que se aparenta sentir o se deja translucir.
Desde el punto de vista de la salud, las emociones son biológicamente adaptativas si se atienden en el momento que se producen y se expresan de la manera que les es propia. Para que la función adaptativa pueda tener lugar, hay que permitirse pasar por el proceso de aceptar, comprender y reorganizar la experiencia emocional, la cual no podemos completar sin la comprensión del otro, su interpelación, confirmación y punto de referencia externo que representa. El acercamiento al otro es origen y final en la construcción de la identidad personal.
La congruencia entre la dimensión biológico – interna y social – externa es determinante para establecer unas relaciones interpersonales fundadas en la autenticidad y la integridad. En esta doble dimensión se dan emociones dirigidas a uno mismo (para descubrir quienes somos y para poder relacionarnos con los demás desde la honestidad) y emociones dirigidas a los demás (interacción social humana). En las primeras existe la vivencia y el conocimiento de las propias emociones, que conducen a la autoestima, a la regulación emocional y a la capacidad de automotivarse. Las segundas hacen referencia a la comprensión de las emociones de los demás, a la empatía, a las habilidades sociales y a las vivencias éticas, que nos permiten establecer vínculos emocionales enriquecedores. El otro al igual que actúa de estímulo, de apoyo, etc. a veces también ejerce de obstáculo.
Decidirse a conocer y regular las emociones exige arriesgarse en la relación con los demás. A partir de ésta emergerá el desarrollo personal mutuo y la satisfacción vital compartida.
CONDUCTISTAS, COGNITIVOS Y HUMANISTAS
Para que se produzca una síntesis integradora entre emoción, pensamiento y acción, nos hace falta que la persona se ponga en contacto con lo que es y con lo que siente, y descubra lo que querría ser; que inicie un proceso continuo y permanente de construcción individual y colectiva; y que ejercite y asuma unos hábitos de comportamiento que lo lleven hacia una acción coherente, eficaz y comprometida.
El cognitivismo estudia los procesos de producción y procesamiento de la información consciente, pero se desentiende de los contenidos inconscientes subyacentes que los pueden conformar, distorsionar o interceptar. No contempla algunos de los componentes que integran los esquemas emocionales.
La tradición humanista contempla las emociones como factor de reencuentro personal y de crecimiento humano, pero a esta dimensión de reencuentro personal conviene añadirle la de reencuentro con el otro que es la base del conocimiento de uno mismo y de la madurez emocional.
TODAS LAS EMOCIONES SON NECESARIAS
La distinción que se hace entre emociones positivas y emociones negativas no significa que unas sean buenas y otras malas, sino que unas coinciden con nuestros objetivos y otras no.
En lo que se refiere a su potencial constructivo y adaptativo, no hay distinción entre positivas y negativas. Las dos pueden ser positivas en ese sentido, por ello es preferible hablar de vivencia o integración positiva o negativa, adaptativa o desadaptativa de las emociones. Las emociones serán positivas o negativas en función lo que hagamos con ellas, de hecho todas las emociones pueden ser positivas si sabemos aprovechar las vivencias que se derivan de ellas; además todas las emociones son necesarias.
No se pueden ni evitar ni prevenir las denominadas emociones negativas, lo que si se puede conseguir es minimizar sus efectos perjudiciales con entrenamiento. El mejor remedio para estas emociones es admitirlas y escuchar lo que nos están diciendo, para aprovechar su potencial y salir de ellas con competencia emocional más amplia y consistente, de esta manera podremos acompañar las del otro, así como desarrollar la empatía y la conciencia social.
YO SOY ASÍ
Esta es una frase que puede ser afortunada o no dependiendo del tono en el que se diga y del mensaje implícito que conlleve.
Se pronuncia desde el paradigma de la independencia, surge después de haber estado años acatando las normas que vienen desde fuera, es entonces cuando se produce la rebelión de los yoes. El problema reside en que las personas se queden en esta fase, entonces es negativo por que puede significar que nos resignamos a ser como somos, es decir, ya no hay posibilidad de cambio, de evolución; o porque puede querer decir que el otro nos tiene que aguantar tanto si le gusta como somos, como si no, de esta manera se representa una falta de consideración hacia uno mismo y hacia los demás.
Yo soy así puede sonar bien cuando se dice en un tono de humor o de humildad que indica la aceptación de lo que se es y la reconciliación con uno mismo. Es importante establecer distinción entre el modo de ser y el modo de comportamiento. Actuar de una determinada manera en un momento puntual no significa que una persona sea siempre así.
¡QUÉ MIEDO!
En el momento de conocer nuestras emociones el obstáculo con el que nos podemos encontrar es el miedo.
El miedo la primera resistencia que se encuentra la educación de las emociones, es la resistencia al cambio. Para educarnos y reeducarnos emocionalmente, tenemos que estar dispuestos a cuestionarnos cosas cada día, a tener que realizar cambios de rumbo, etc.
El miedo al dolor puede bloquear las emociones y en consecuencia las acciones, este bloqueo puede llegar a ser más perjudicial que el dolor del que se intenta huir. El miedo es la emoción básica que nos rige y domina, la qué a veces nos la permitimos y cierra el paso a otras emociones. Nos da miedo descubrir nuestra necesidad del otro. Por miedo a nuestra parte biológica e instintiva, hemos cultivado solo nuestra parte racional.
Las emociones no son un peligro, son un potencial por desplegar, son indicadores, informaciones, recursos, oportunidades... y además son inevitables.
